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Comentario del Doctor Jian Wu Yu en la Presentación del Libro I Ching: Develando el Misterio de las Líneas

El idioma chino pre-Qin y la traducción de I Ching Para la presentacion del libro de Joseph Cruz Feria Internacional del Libro en Lima 29 de julio de 2014 En un poema titulado “Para una versión de I Ching”, dice Borges: El porvenir es tan irrevocable Como el rígido ayer. No hay una cosa Que no sea una letra silenciosa De la eterna escritura indescifrable Cuyo libro es el tiempo. Estos versos aparecen como la dedicatoria a la traducción al español del I Ching, por Vogelmann, quien lo tradujo de la versión alemana de Richard Wilhelm, uno de los europeos que mejor transmitió el sentido del I Ching al mundo occidental, el mismo sentido que Borges también capturó en sus versos: “No hay una cosa que no sea una letra silenciosa de la eterna escritura indescifrable”. Es decir, todo está escrito, tal como cantan los mariachis: “Pero ya estaba escrito que aquella noche perdiera su amor”. Vale decir entonces que todo está escrito en el I Ching. Pero, I Ching como libro presenta unos cuantos problemas: primero, está en chino (en sentido literal, y también figurado, ¿por qué no?) ; segundo, está en un chino clásico de la época pre-Qin, esto es, hace más de dos mil años, que, de acuerdo a la concepción teórica de Karl Theodor Jaspers, se podría clasificar como la “Era Axial”.
El idioma chino Pre-Qin, con el que están escritos los libros fundamentales de la tradición cultural de China, tales como los libros de Confucio, de Laotse, y también por supuesto el I Ching, que yo llamaría el chino clásico propiamente dicho, diferenciándolo del idioma chino antiguo, que se empleaba durante el periodo que abarca desde la Dinastía Qin, Siglo II antes de nuestra era, hasta la última Dinastí a Qing, a principios del Siglo XX. Existen diferencias tanto al nivel semántico de las palabras en cuanto a los elementos sintáticos. Todo esto cobra sentido, y presenta dificultades, a la hora de la traducción de los libros clásicos chinos. Más cuando se trata del I Ching, un libro que, incluso dentro de la tradicción china, siempre ha sido un libro reservado para la cúpula intelectual, por razones no sólo del idioma, sino también por el poder que encierra, que, en primera instancia, es un libro de consultas. Pues, definitivamente era un acto muy serio y solemne poder adelantarse al tiempo y penetrarse al futuro nebuloso y penumbroso y echarle un vistazo al destino. Como se decía en esa época: “Se formula consultas a la milenrama y al caparazón de tortuga cuando se tiene grandes dudas del Estado”. Ahora, estos dos aspectos de I Ching son los que tiene que enfrentar un traductor: que está escrito en el chino pre-Qin y que es un libro oracular. Tomemos el caso de la sentencia del primer Gua (Hexagrama), Qian, El Cielo. 乾,元亨利贞。Son cuatro ideogramas básicos del I Ching, que se repiten, con variaciones y en combinaciones diversas en todo el libro, sobre cuya interpretación se giran dos tradiciones. Una es principalmente confuciana, que los interpreta como las cuatro virtudes del cielo, estos son: originario, penetrante, armonioso, recto. Otra interpretación se refiere a la práctica de consultas oraculares, es decir, lo que significan en el sistema de adivinaciones: grande, ofrenda, favorable, consulta. O sea, simplemente te está diciendo como resultado de tu consulta, muy bien, es conforme la ofrenda. Es favorable para tu consulta.
Yo personalmente me inclinaría a esta segunda interpretación, porque entre otras razones, esta lectura concuerda con los dos criterios que he establecido antes: 1) es el significado del chino pre-Qin; 2) Es coherente con un libro oracular. Un grupo de catedráticos contemporáneos han estudiado el significado de estos cuatro ideogramas en las inscripciones sobre huesos o caparazones de tortuga así como en las vasijas de bronce – esto es, escrituras de la misma época - y han corroborado que estos ideogramas efectivamente tienen un significado oracular, al igual de su uso en el I Ching , es decir: “grande, ofrenda, favorable, consulta”. Veamos cómo los han traducido: Vogelmann (1975, basado en Wilhelm, 1956): Lo Creativo obra elevado logro, propiciando por la perseverancia. James Legge (1855): Grande e iniciativo, penetrante, ventajoso, correcto y firme. Alfred Huang (2010): Sublime e iniciativo. Próspero y suave. Favorable y beneficioso. Rectitud y corrección. Otras traducciones encontradas: (Tengan paciencia, por favor, si algunas de ellas empiezan a sonar como filosofía barata o psicología popular).
1. “Generador. Florescente. Propicio. Constante”.
2. “Feliz grandeza originaria. Constante creatividad”.
3. “Fundamentalmente propicio. Será favorable mantener la firmeza.”
4. “Propiciando mediante la perseverancia”.
5. “Gran éxito. Es propicio persevar en el camino de la virtud para obtener la recompensa”.
6. “Exitos sublimes. Perseverancia en el camino correcto traerá recompensas”. No voy a extenderme en las citas. En el mercado, existen amontonados los libros sobre I Ching al estilo de los estos últimos citados, que más parecen a las famosas sopas de pollo para el alma (chicken soup for the souls). Cabe señalar que en el I ching hay dos niveles de lenguaje. Un nivel superficial - bueno, quiero decir de la superficie, y de ninguna manera superfluo - , que es el lenguaje oracular. Y un nivel subyacente, que es el lenguaje filosófico. Los grandes pensadores, desde Confucio hasta nuestros días, siempre se han servido del primero para sus cavilaciones filosóficas, en busca de un entendimiento profundo de aquello que está más allá del presente, las cuales son totalmente válidas y admirables. Pero, háganme el favor, a mi I Ching que ha nutrido la cultura milenaria, no lo conviertan en una aguada e insípida dieta de pollo para débiles mentales. Ahora bien, veamos cómo lo ha hecho el maestro Joseph Cruz: Joseph Cruz (2013): “Enorme ofrenda. Favorable la consulta”.
Como se puede apreciar, la traducción de Joseph sí ha logrado tramitir el sentido originario del texto antiguo del I Ching. Para mayor referencia, me remito a las notas filológias e históricas al pie de la página de la misma versión de Joseph. Este y muchos otros ejemplos similares que abundan en la obra de Joseph demustran los esfuerzos, enormes y loables, sobre una base sólida de investigaciones y prácticas de consultas oraculares.
Me atrevo a decir que esta obra de Joseph constituye una “anorme ofrenda” – citando al mismo Joseph - presentada al estudio universal del libro I Ching. Por eso, van para el maestro Joseph Cruz, mis felicitaciones y agradecimiento. ¡Muchas gracias!

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